lunes, 25 de febrero de 2013

Hace más 65 años atrás el Poder Ejecutivo Nacional dispuso la mayor compra de instrumental y de vehículos en la historia del Museo Argentino de Ciencias Naturales


Hugo P. Castello, 2013.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".


Corrían los primeros años del gobierno del Gral. J. D. Perón y se sancionaba la ley 12.901. (11/12/1946) y el Decreto 29098, (20/9/1947) por medio de los cuales se autorizaba a la Tesorería a desembolsar la suma de  $ 300.000 m/n. (1) para el Museo Argentino de Ciencias Naturales, con destino a la adquisición de distintos elementos para la conservación y exhibición de colecciones de carácter científico.
Entre los instrumentos científicos  a adquirir se mencionan: microscopios biológicos (8), microscopios monoculares (4), microscopio de viaje (1), microscopios binoculares de disección (5)  microscopio universal calcográfico (1) y sus lentes accesorias, microscopios polarizadores (3)  lupas binoculares (9) de disección, micrótomo (1), aparatos microfotográficos (4)  estufas con regulador termoeléctrico (4), vitámetro fotoeléctrico (1), espectrofotómetros, potenciómetros, refractómetros de precisión (1), colorímetros fotoeléctrico (1), teodolito-taquímetro (1), brújulas con clinómetro (10), potenciómetro (1), magnetógrafo de campaña (1), bomba calorimétrica (1), centrífuga (1), horno-mufla (1) balanza analítica  (1), máquina perforado completa (1), instrumental para investigación de la Geofísica atmosférica y terrestre,  ecología, etc.
El Director Dr. Agustín Eduardo Riggi se hallaba empeñado en la reorganización del establecimiento y en dotar al museo de vehículos especialmente construidos y equipados para campaña, que se asignarían a  cada departamento individualmente, cuatro camionetas (ómnibus tipo rural) y un Casa rodante sobre chasis provisto de cabina o camión laboratorio para la recolección de especies en su medio biológico. (1), más una chatita y un proyector de cine sonoro de 16 mm.
Se trata sin dudas de la mayor compra de instrumental científico y de vehículos en la historia del instituto y museo, la cual se llevó a  cabo en el año 1947, por medio del decreto 29.098 del Presidente  Perón del 20/9/1947 a raíz de demoras suscitadas a fines de 1946...

(1) En el año 1947,  4,25 pesos m/n equivalían a un dólar;  el salario de un maestro era del orden de $ 500  mensuales, por lo que la suma asignada de 300.000 pesos m/n  equivalió a casi 71. 000 dólares de aquella época, lo que representaba una fortuna Con esa cifra se podían comprar en los EE.UU. un total de 40 Jeep Wyllys, o  el equivalente de  7 casas con  3 dormitorios y una cochera.

¿Cómo estaba organizado el Museo en aquel año?

Según palabras de su director,  Dr. Riggi, comprendía la secciones y colecciones de Mineralogía, Geología, Paleontología (Vertebrados, Invertebrados y Paleobotánica), Botánica, Zoología con varias subdivisiones (: Protozoología, Moluscos e Invertebrados marinos, Insectos, Peces, Batracios y Reptiles, Aves y mamíferos), Antropología, Etnología, Arqueología y Numismática.
Poseía también los laboratorios de Taxidermia y Osteología, los Talleres de modelado, Dibujo, Fotografía, Imprenta y Encuadernación, además de la Carpintería y Herrería. El  Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales  recién seria creado en 1948 y el museo pasaría a ocupar un plano secundario.

¿Cuáles debieron haber sido las funciones del Museo según opinión del Dr. Riggi?

Lo que sigue a continuación es una trascripción textual de una nota del Dr. Riggi a la Cámara de Senadores de la Nación en   argumentos para que se votara la ley:
El Gobierno de la Nación, en su Decreto del 28 de Diciembre de 1923, ha establecido el carácter y las finalidades del museo determinando en su artículo 1º, entre otras cosas, que ésta “es la institución sostenida por el Gobierno Federal para todo lo que se relacione con la investigación científica del territorio nacional en su condición física presente y pasada,  para la exposición de materiales y métodos de trabajo de las Ciencias Naturales (en el sentido amplio de esta expresión) y para la difusión directa e indirecta de tales conocimientos entre el pueblo...”.
El actual nombre de Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” fue dado por decreto del 28 de Diciembre de 1923 instituyéndose el premio “Bernardino Rivadavia” para las personas que han sobresalido por trabajos originales de Ciencias Naturales  (2)
El Museo, en la visión del Dr. Riggi, que era geólogo y no bien asumió la dirección del Museo, tenía como una de sus funciones prioritarias ocuparse del problema de la erosión de los suelos “que de por sí solo representa en nuestro país, agrícola-ganadero por excelencia, una cuestión que reclama especial atención de sus gobernantes. Pero mal se puede actuar en tal sentido, si toda movilización estadual no se apoya en las directivas que señale la investigación científica, surgida  de laboratorios con personal técnico especializado e instrumental moderno. Los estudios geológicos deben orientar toda obra que se relaciones con la naturaleza del suelo y su aprovechamiento,  involucrando desde luego temas tan importantes como el mejoramiento vial y los asuntos de hidrología e hidrogeología (diques, irrigación, aguas subterráneas, etc).”
En lo referido a la Naturaleza decía: “Por otra parte, las riquezas naturales que a manos llenas derramó generosamente Natura sobre nuestro suelo, y que prácticamente permanecen aún desconocidas, deben ser estudiadas con profundidad científica, para darles la aplicación correspondiente y proceder a su explotación racional cuando las circunstancias lo requieran. El país debe estar siempre preparado para que cualquier contingencia humana o natural no lo sorprenda. Si las investigaciones científicas en las distintas ramas de las ciencias naturales hubieran merecido desde tiempo atrás la dedicación y el apoyo de l os gobiernos, una gran parte de los problemas económicos que se nos presentaron con motivo del último conflicto mundial (IIa. Guerra Mundial), hubieran sido de menos difícil solución, porque la investigación moderna y metódica abre caminos de desahogo económico a veces sorprendentes”.
La biología, rama de las ciencias naturales, cuyo estudio ofrece un campo casi virgen a los investigadores, ha sido descuidada en los aspectos que pueden ofrecer positiva utilidad para la riqueza nacional. Están involucradas en ella las cuestiones del equilibrio biológico de extraordinaria importancia para la economía, y que se basan en la conservación de las especies como medio de regulación y mantenimiento de lo natural en beneficio directo del hombre, el que por lo general no capta esas relaciones de dependencia y las interrumpe sin darse cuenta de sus consecuencias funestas.”
Cita a continuación y como ejemplo ilustrativo  “las plagas animales en la agricultura. el caso de invasiones  de palomas y cotorras a los cultivos, que hacen fracasar tantos desvelos del agricultor y se explica fácilmente al comprobar que la multiplicación excesiva de tales depredadores, se debió a  la destrucción de sus enemigos naturales, comadrejas, gatos silvestres, aves de rapiña, etc. que se alimentan con sus huevos y pichones, poniendo coto a la peligrosa expansión. Toda investigación que se realizara con criterio estrictamente científico, por instituciones tales como el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” que cuenta con antecedentes y técnicos especializados para ello, serviría para orientar con precisión a los organismos nacionales, que podrían aplicar sus resultados con fines de utilidad práctica”.

Cambio de prioridades a fines de 1948

Pasado dos años, la visión que tenia el Dr. Riggi de los fines prioritarios del Museo habría de mudar completamente,a tal punto que en los fundamentos del decreto del 4/12/1948 cuando se crea el Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales (3), la prioridad es la investigación de la Geología, y la extracción de minerales, en tanto las investigaciones en  Zoología  y  Botánica pasan a un plano secundario, y el Museo es degradado en jerarquía y pasa a ser un anexo, todo lo contrario de lo establecido en el Decreto Orgánico del Museo del 28/12/1923 firmado por el Presidente Torcuato T. de Alvear en el que se establece que la función primordial del Museo era la de ser un auxiliar en la educación de las ciencias naturales del país a nivel de la educación primaria y secundaria.
Cuatro meses después de la llegada al país del físico atómico austriaco Ronald Richter (16/8/1948), quien poco después lanzaría el proyecto atómico de la isla Huemul (21/71949), Riggi lograba la creación del Instituto.

Notas

(1) En el año 1947,  4,25 pesos m/n equivalían a un dólar;  el salario de un maestro era del orden de $ 500  mensuales, por lo que la suma asignada de 300.000 pesos m/n  equivalió a casi 71. 000 dólares de aquella época, lo que representaba una fortuna Con esa cifra se podían comprar en los EE.UU. 40 Jeep Wyllys, o  el equivalente de  7 casas con  3 dormitorios y una cochera.

(2) Por decreto fechado el 28 de diciembre, de 1923  firmado por el presidente Marcelo T. de Alvear, refrendado por el ministro Sagarna, se denomina al Museo con el nombre de su fundador: Bernardino Rivadavia, y se dispone festejar el centenario de su creación. Por medio de ese  mismo decreto, se designa director titular al Profesor Martín Doello-Jurado, quien asume el cargo en el acto que se celebra como rememoración del centenario del Museo el Día 31 de diciembre de 1923, quien continúa en el puesto  hasta Julio  de 1946 cuando asume el Dr. Agustín Riggi.
(3) Anexo al Museo, se crea el Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales,  por medio del Decreto No.37094 del 4/12/1948, firmado por el Presidente de la Nación, Gral.  J.  D. Perón y los ministros B.  Gache Piran y C. Ivanissevich.

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